Muchos padres asumen que un niño que ronca es algo sin importancia. La realidad es que los niños no deberían roncar de forma habitual, y cuando lo hacen merece atención.
¿Por qué roncan los niños?
La causa más frecuente en niños es la hipertrofia de amígdalas y adenoides, que son los ganglios que están en la garganta y en la parte de atrás de la nariz. Cuando crecen demasiado obstruyen el paso del aire durante el sueño.
¿Qué señales debo observar?
Ronquido frecuente y fuerte, respiración por la boca de noche y de día, pausas en la respiración mientras duerme, sudoración excesiva durante el sueño, posiciones raras para dormir como con el cuello muy extendido, mojar la cama más allá de la edad esperada, y cansancio o mal humor durante el día.
¿Cómo afecta el sueño malo al niño durante el día?
Un niño que no duerme bien no descansa, y el cerebro en desarrollo lo paga caro. Puede presentar dificultad para concentrarse, hiperactividad, impulsividad, mal rendimiento escolar, cambios de humor y problemas de conducta. Síntomas que con frecuencia se atribuyen a otras causas.
¿Tiene relación con el TDAH?
Sí, y es más frecuente de lo que se cree. Estudios muestran que hasta el 25% de niños diagnosticados con TDAH tienen trastornos del sueño no tratados que explican o contribuyen a sus síntomas. Un niño que no duerme bien se comporta de forma muy similar a un niño con TDAH: inquieto, desatento, impulsivo. Antes de asumir que es TDAH, hay que asegurarse de que el niño está durmiendo bien.
¿Qué debo hacer?
Consulte con su pediatra o directamente con un especialista en medicina del sueño si su hijo ronca más de 3 noches por semana, si observa pausas en la respiración, o si tiene problemas de conducta o rendimiento escolar sin otra explicación clara. El diagnóstico y tratamiento tempranos pueden cambiar el desarrollo del niño.