«Estoy sano, no necesito vacunarme» es una idea común, pero no del todo precisa: estar sano hoy no elimina el riesgo de infectarse, ni todos los factores de riesgo son visibles a simple vista.
Por qué «sentirse sano» no es el único factor
Una persona puede sentirse perfectamente bien y aun así tener un riesgo más alto de complicarse con una infección respiratoria por su edad, u otros factores que no siempre son evidentes para quien los tiene.
Qué previene cada vacuna
La vacuna de la influenza protege contra el virus de la gripe estacional, que cambia cada año. La vacuna antineumocócica protege contra una de las bacterias que con más frecuencia causa neumonía grave. Son vacunas distintas, para agentes distintos.
A quién se recomienda con más énfasis
En general se enfatiza en adultos mayores, personas con enfermedades crónicas (respiratorias, cardíacas, diabetes), y trabajadores de salud, aunque las recomendaciones específicas de edad y esquema varían.
La decisión es individual
Cuál vacuna le corresponde, con qué frecuencia, y si hay alguna contraindicación en su caso particular, es algo que debe definirse según su edad y su historia médica, no de forma genérica.
Qué hacer
Consulte con su médico cuáles de estas vacunas le corresponden a usted específicamente, en lugar de decidir por cuenta propia si «las necesita o no» basándose solo en cómo se siente hoy.