Guardias nocturnas, turnos rotativos, trabajo de madrugada: miles de personas trabajan en horarios que van en contra del reloj biológico natural. Lo que menos se habla es que este tipo de trabajo también se asocia con mayor riesgo de apnea del sueño.
Un reloj biológico desincronizado
El cuerpo humano está programado para dormir de noche y estar despierto de día. Trabajar de noche y dormir de día obliga a dormir en un horario que no coincide con el ritmo circadiano natural, lo que ya de por sí reduce la calidad del sueño, sin importar cuántas horas se dediquen a dormir.
La relación con el peso y la apnea
El trabajo por turnos se asocia con mayor dificultad para mantener hábitos alimenticios regulares y con mayor riesgo de aumento de peso, uno de los principales factores de riesgo para la apnea obstructiva del sueño. A esto se suma que dormir de día, en un ambiente con más luz y ruido, tiende a ser un sueño más fragmentado.
Por qué la apnea se nota menos en estos pacientes
Un trabajador por turnos que se levanta cansado puede atribuir fácilmente ese cansancio al propio horario laboral, sin sospechar que además tiene apnea del sueño sin diagnosticar. Esto retrasa el diagnóstico en un grupo que, por el tipo de trabajo, ya tiene más riesgo de fatiga y de accidentes.
Por qué esto es particularmente importante en ciertos trabajos
En trabajos donde la fatiga compromete la seguridad —conducción, operación de maquinaria, trabajo en alturas—, la combinación de turnos rotativos y apnea del sueño no diagnosticada puede ser una combinación de alto riesgo, tanto para el trabajador como para terceros.
Qué puede hacer si trabaja por turnos y se siente agotado
Si además de los turnos nota ronquidos fuertes, pausas respiratorias señaladas por alguien cercano, o somnolencia que no mejora ni con sus días de descanso, un estudio de sueño puede determinar si hay apnea de fondo que está empeorando un problema ya difícil de por sí.