Roncar fuerte suele tratarse como un tema de convivencia o de descanso. Pocas veces se conecta con el corazón, pero la evidencia muestra una relación directa entre el ronquido con apnea, la presión arterial y el ritmo cardíaco.
El ronquido fuerte casi siempre acompaña a la apnea
El ronquido simple, sin pausas respiratorias, rara vez tiene consecuencias cardiovasculares. Pero cuando el ronquido es muy fuerte y se acompaña de pausas respiratorias, señala obstrucción significativa de la vía aérea durante el sueño, el mismo mecanismo detrás de la apnea obstructiva.
Por qué sube la presión arterial
Cada episodio de apnea genera una caída de oxígeno y una descarga de adrenalina para reactivar la respiración, lo que eleva la presión arterial de forma abrupta. Si esto ocurre docenas de veces por noche durante años, el sistema cardiovascular nunca tiene un verdadero descanso, lo que explica por qué la apnea es una causa frecuente de hipertensión de difícil control con medicación.
La conexión con las arritmias
La apnea del sueño es uno de los factores de riesgo mejor documentados para la fibrilación auricular, la arritmia más común en adultos. Los cambios bruscos de presión en el tórax y las caídas repetidas de oxígeno durante las apneas generan un ambiente que favorece que el corazón pierda su ritmo normal, especialmente en personas que ya tienen cierta predisposición.
Por qué esto cambia el enfoque del tratamiento
En un paciente con hipertensión resistente o con arritmias como la fibrilación auricular, tratar la apnea del sueño con CPAP puede mejorar el control de la presión arterial y reducir la recurrencia de la arritmia, en algunos casos de forma más efectiva que ajustar solamente la medicación cardiológica.
Si ronca fuerte y tiene presión alta o arritmias
Vale la pena que su cardiólogo y un especialista en sueño trabajen en conjunto. Un estudio de sueño domiciliario puede confirmar si hay apnea de fondo que esté complicando el control de su presión o de su ritmo cardíaco.