Estos dos términos aparecen frecuentemente en los resultados de un estudio del sueño. Entender qué significan ayuda a comprender mejor su diagnóstico.
¿Qué es la hipoxemia?
Es la disminución del nivel de oxígeno en la sangre, medido normalmente con un pulsioxímetro. Un nivel normal está por encima del 95%. Durante los episodios de apnea, este número puede caer significativamente, a veces por debajo del 90%, dependiendo de la gravedad.
¿Qué es la hipoxia?
Es la falta de oxígeno a nivel de los tejidos del cuerpo, no solo en la sangre. Cuando la hipoxemia es lo suficientemente marcada o prolongada, los tejidos —incluido el corazón y el cerebro— no reciben el oxígeno que necesitan para funcionar óptimamente.
Su relación con la apnea del sueño
Cada vez que su vía aérea se obstruye durante una apnea, el nivel de oxígeno en sangre cae. Si esto ocurre decenas o cientos de veces por noche, el cuerpo experimenta episodios repetidos de hipoxemia, generando lo que se conoce como estrés oxidativo intermitente — uno de los mecanismos principales por los cuales la apnea daña el sistema cardiovascular a largo plazo.
¿Cómo se mide en el estudio del sueño?
La poligrafía registra su saturación de oxígeno durante toda la noche. Su médico revisa cuántas veces cayó, qué tan bajo llegó, y cuánto tiempo total pasó en niveles bajos de oxígeno — datos que ayudan a determinar la gravedad de su apnea, más allá del simple conteo de eventos por hora.
La buena noticia
El tratamiento efectivo con CPAP elimina estos episodios de hipoxemia al mantener la vía aérea abierta. Los pacientes que usan su tratamiento correctamente normalizan su oxigenación nocturna desde las primeras noches.