Si alguna vez le dijeron que necesita una espirometría y no supo bien de qué se trataba, aquí le explicamos todo lo que necesita saber antes de hacérsela.
Una prueba simple con mucha información
La espirometría mide cuánto aire pueden mover sus pulmones y con qué velocidad. El paciente respira a través de una boquilla conectada a un equipo que registra los volúmenes y flujos respiratorios durante varias maniobras.
¿Por qué se le compara con el electrocardiograma?
Así como el electrocardiograma es la prueba básica para evaluar el corazón, la espirometría es la prueba fundamental para evaluar los pulmones. Es rápida, no invasiva, y aporta información clave para diagnosticar EPOC, asma y otras enfermedades respiratorias.
¿Duele o es incómoda?
No duele. Puede generar algo de fatiga porque requiere soplar con fuerza, pero no hay agujas ni procedimientos invasivos. El estudio completo toma entre 15 y 20 minutos.
¿Qué preparación necesita?
Se recomienda no fumar ni hacer ejercicio intenso una hora antes, evitar comidas copiosas previas, y en algunos casos suspender ciertos broncodilatadores según indicación médica, ya que estos pueden alterar el resultado.
¿Cuándo debería hacérsela?
Si tiene tos persistente, falta de aire sin causa clara, ha fumado, trabaja expuesto a polvo o químicos, o necesita seguimiento de una enfermedad respiratoria ya diagnosticada. También es requisito frecuente para certificados de aptitud médica ocupacional.