Muchas mujeres que nunca roncaron empiezan a hacerlo durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre. La pareja lo nota, la futura madre se sorprende, y la pregunta frecuente es si esto es parte normal del embarazo o algo que debería revisarse.
Por qué el embarazo favorece el ronquido
Los cambios hormonales del embarazo producen inflamación y congestión de la mucosa nasal, lo que dificulta el paso del aire. A esto se suma el aumento de peso, que puede estrechar la vía aérea superior durante el sueño, y en el tercer trimestre, el útero más grande que reduce el espacio para que el diafragma se mueva con libertad.
Cuándo es un cambio esperado
Un ronquido leve a moderado, sin pausas respiratorias ni somnolencia marcada durante el día, es relativamente común en el embarazo y en muchos casos mejora después del parto. Esto no significa que deba ignorarse por completo, pero no siempre indica un problema de fondo.
Cuándo puede ser apnea del sueño gestacional
Si el ronquido es muy fuerte, si la pareja nota pausas en la respiración, si hay somnolencia diurna marcada más allá del cansancio normal del embarazo, o si se desarrolla hipertensión arterial durante la gestación, debe descartarse apnea obstructiva del sueño, que en el embarazo se asocia a mayor riesgo de hipertensión gestacional.
Por qué esto merece atención médica real
La apnea del sueño no diagnosticada durante el embarazo no solo afecta el descanso de la madre: se ha asociado con mayor riesgo de complicaciones como hipertensión gestacional y preeclampsia. Por eso, un ronquido que antes no existía y que aparece con otras señales de alarma no debería minimizarse como «cosas del embarazo».
El diagnóstico es seguro durante la gestación
Un estudio de sueño domiciliario es seguro de realizar durante el embarazo y puede confirmar o descartar la apnea sin exponer a la madre ni al bebé a procedimientos invasivos. Si su ronquido cambió drásticamente durante el embarazo, coméntelo en su control prenatal o consulte directamente para evaluarlo.