Para un chofer, un taxista o un transportista, quedarse dormido al volante no es un riesgo abstracto: es el miedo con el que maneja todos los días. Y ese miedo, cuando es real y frecuente, merece tomarse en serio.
El trabajo que más expone a este riesgo
Quienes conducen muchas horas por trabajo —transporte público, taxis, mototaxis, carga pesada— tienen más riesgo de sufrir somnolencia al volante, tanto por las horas al volante como porque muchos factores de riesgo de apnea del sueño (sedentarismo, horarios irregulares, comidas a deshora) son comunes en este tipo de trabajo.
No es solo cansancio por las horas trabajadas
Si después de dormir sus horas habituales de todas formas siente que lucha por mantenerse despierto manejando, baja la ventana o sube el volumen de la radio para no dormirse, o ha tenido que orillarse por sueño, esto va más allá del cansancio esperable de la jornada.
La apnea del sueño multiplica el riesgo de accidente
Los conductores con apnea del sueño no tratada tienen un riesgo de accidente significativamente mayor que quienes no la tienen. El microsueño —perder el control por segundos sin darse cuenta— es la forma más peligrosa en que se manifiesta.
Evaluarse no significa dejar de trabajar
Un estudio de sueño domiciliario se hace en su propia casa, en una sola noche, sin faltar a trabajar. Si se confirma apnea, el tratamiento con CPAP reduce la somnolencia diurna de forma notable, y muchos choferes refieren sentirse mucho más alerta al volante ya desde las primeras semanas de uso.