La industria camaronera es otro pilar económico de El Oro, y también conlleva riesgos respiratorios específicos que muchas veces no se evalúan con la misma atención que otros riesgos laborales más visibles.
Humedad constante y proliferación de hongos
El ambiente de trabajo en piscinas camaroneras implica humedad elevada de forma sostenida, condición ideal para el desarrollo de hongos y esporas en el aire. La inhalación repetida de estas esporas puede causar desde irritación respiratoria leve hasta reacciones alérgicas más significativas en personas predispuestas.
El amoníaco: un riesgo que se subestima
La descomposición de materia orgánica en las piscinas camaroneras libera amoníaco, un gas irritante para las mucosas respiratorias. La exposición a concentraciones elevadas, incluso de forma intermitente, puede causar tos e irritación de garganta y, con exposición prolongada, cambios más persistentes en la vía aérea.
Quiénes están más expuestos
Trabajadores que pasan largas jornadas directamente en las piscinas o en los sistemas de aireación, y personal de plantas de procesamiento con ventilación deficiente, tienen mayor exposición acumulada que el personal administrativo.
Medidas de protección razonables
Ventilación adecuada en áreas cerradas de procesamiento, rotación de tareas para limitar el tiempo de exposición continua, y uso de protección respiratoria en actividades con mayor generación de amoníaco o esporas, son medidas prácticas y alcanzables.
La importancia del control periódico
Al igual que en otras actividades con riesgo respiratorio ocupacional, la espirometría periódica permite detectar cambios tempranos en la función pulmonar de los trabajadores acuícolas, antes de que se conviertan en una enfermedad establecida.