No, son trastornos distintos — pero es más frecuente de lo que se piensa que una persona tenga los dos al mismo tiempo.
La diferencia básica
El insomnio es la dificultad para conciliar el sueño o mantenerse dormido, con suficiente tiempo disponible para dormir. La persona quiere dormir pero no puede. La apnea del sueño es un problema respiratorio: la vía aérea se obstruye repetidamente durante el sueño, fragmentándolo, aunque la persona sí logra dormirse.
¿Por qué se confunden?
Ambos producen cansancio diurno, dificultad para concentrarse y mal ánimo. Alguien con apnea puede pensar que tiene insomnio porque se despierta varias veces en la noche, sin saber que esos despertares son causados por pausas respiratorias, no por un problema para dormir en sí.
Cuando coexisten los dos
Existe una combinación conocida como COMISA (insomnio comórbido con apnea del sueño). En estos casos, la persona tiene dificultad para dormirse y, cuando logra dormir, su respiración se interrumpe repetidamente. Es una combinación particularmente agotadora, y tratar solo uno de los dos problemas no resuelve el cuadro completo.
¿Cómo saber cuál tiene usted?
Si ronca fuerte, le han dicho que deja de respirar, o tiene sobrepeso y cuello ancho, la apnea es más probable. Si su problema principal es no poder conciliar el sueño desde el inicio de la noche, sin ronquidos evidentes, el insomnio primario es más probable. Un estudio del sueño puede aclarar cuál — o ambos — están presentes.