Se habla mucho de cómo el alcohol afecta el hígado o empeora los ronquidos, pero hay una complicación respiratoria menos conocida y potencialmente seria: la neumonía por aspiración asociada al consumo excesivo de alcohol.
Qué es la neumonía por aspiración
Ocurre cuando contenido del estómago, saliva o vómito pasa hacia los pulmones en lugar de quedarse en el tubo digestivo, provocando una infección o inflamación pulmonar.
Por qué el alcohol aumenta este riesgo
El alcohol en cantidades elevadas deprime el nivel de conciencia y reduce el reflejo de la tos y el reflejo nauseoso, que son justamente los mecanismos que normalmente protegen la vía aérea de que algo «se vaya por el otro lado». Esto hace que, durante una intoxicación importante, el riesgo de aspiración aumente considerablemente, especialmente si hay vómito.
Situaciones de mayor riesgo
Quedarse dormido boca arriba después de beber en exceso, vomitar estando muy intoxicado, o tener antecedentes de problemas para tragar, son situaciones que aumentan la probabilidad de que esto ocurra.
Señales que no deben ignorarse
Fiebre, tos con flema, dificultad para respirar o dolor en el pecho en las horas o días posteriores a un episodio de consumo excesivo de alcohol con vómito, son señales de alarma que requieren atención médica, no algo para esperar a que «se pase solo».
Cuándo buscar ayuda
Si después de un episodio así aparece fiebre, tos persistente o falta de aire, busque atención médica pronta. No es un cuadro para automedicarse ni esperar varios días a ver si mejora por su cuenta.